Cómo hacer galletas de mantequilla perfectas

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16 Abr Cómo hacer galletas de mantequilla perfectas

Uno de los retos más complicados a la hora de hornear galletas, suele ser que nos queden rectas, con los bordes afilados, con la superficie plana… ¿verdad? Y es que como todas las cosas, como más perfecta sea la base sobre la que trabajamos, ¡mejor será el resultado final! Por eso hoy queremos revelarte todos los trucos que usan los profesionales, vamos a ver cómo hacer galletas de mantequilla perfectas para decorar después.

Lo primero, como casi siempre, es utilizar ingredientes de calidad. Una mantequilla lo más blanca posible y de buen sabor, huevos frescos, harina tamizada para eliminar impurezas, una vainilla de calidad… te aseguran un resultado increíble en cuanto a sabor y textura.

galletas de mantequilla perfectas

 

Para hacer las galletas, necesitarás:

 

Receta de galletas de mantequilla

  • 250 gr. de mantequilla sin sal
  • 125 gr. azúcar glass
  • Un huevo mediano
  • 500 gr. de harina de trigo
  • Una cucharada de extracto de vainilla
  • Una pizca de sal (opcional)

 

Primero vamos a preparar la masa. Podemos hacer las galletas en una amasadora como la Kitchen Aid o similar, o bien con una batidora eléctrica manual. Incluso amasando a mano en un bol, te quedarán unas galletas perfectas.

Vertemos en el bol la mantequilla cortada a dados. Es muy importante que la mantequilla esté a temperatura ambiente, para que se pueda batir bien y se integre a la perfección con el resto de ingredientes. Para eso, debes sacarla de la nevera unas 3 horas antes de hacer las galletas, o un poco menos si es verano y hace calor. Si te has olvidado de sacar la mantequilla de la nevera, nada de trucos: no vale descongelarla en el microondas ni acercarla al radiador… quedaría demasiado blanda y fastidiaríamos la receta. En todo caso, puedes rallarla y así se pondrá más rápido a temperatura ambiente, pero has de respetar su proceso natural.

galletas de mantequilla perfectas

Vamos a batir la mantequilla. Utilizamos el accesorio de la pala, y batimos a velocidad baja. ¿Por qué no utilizamos unas varillas? Pues porque las varillas nos sirven para montar, lo que implica meter aire en las mezclas, y cuando hacemos galletas no nos interesa meter aire: a la hora de hornear, se convertirá en burbujas que nos desnivelan la superficie de la galleta. Así que utilizamos la pala, o si lo hacemos a mano, una espátula.

El siguiente paso es añadir el azúcar glass. Vamos a tamizarlo para eliminar cualquier grumo o impureza, y para airearlo un poco. Puedes utilizar azúcar glass o icing sugar, en este caso también te valdría un azúcar caster o similar, pues al hornear se derretirá y no dejará textura en las galletas. Lo añadimos al bol y batimos de nuevo a velocidad baja hasta integrar. Te tiene que quedar una mezcla a punto de pomada, como en la siguiente fotografía.

galletas de mantequilla perfectas

El siguiente paso es añadir el huevo, que también debe estar a temperatura ambiente. En este caso si te has olvidado de sacarlo de la nevera, sí que vale acercarlo a un radiador, o ponerlo bajo el chorro de agua caliente del grifo. Pero sin pasarnos, no queremos un huevo escaldado 🙂

Vertemos el huevo en un bol aparte y con un tenedor, lo batimos ligeramente. En el mismo bol añadimos la vainilla y una pizca de sal, y lo mezclamos todo muy bien. No olvides que la vainilla tiene que ser muy buena, así dará un sabor espectacular a las galletas. Te recomendamos utilizar la de Nielsen & Massey, que es la mejor del mundo, o si no la pasta de vainilla de Home Chef. También es buena idea vaciar una vaina y utilizarla, así serán todavía más buenas. Y la sal puedes echarla opcionalmente, pero te recomendamos que lo hagas, pues potencia un montón el sabor de las galletas, ¡te encantará!

galletas de mantequilla perfectas

Ahora vamos a añadir la harina. Primero de todo la tamizamos, para eliminar impurezas, trocitos de la cáscara… y para airearla. Ponemos la batidora a velocidad mínima, y vamos echando la harina a cucharadas poco a poco, no toda de golpe. Justo al añadir la última cucharada, paramos la batidora y dejamos de batir.

galletas de mantequilla perfectas

Una vez que hemos añadido la harina (y esto ocurre en tooooodas las recetas de repostería) todo lo que batimos de más ayuda a desarrollar el gluten, y cuanto más gluten, más apelmazados y poco esponjosos quedan los dulces. En el caso de las galletas, además, no queremos añadir aire… Así que sacamos la masa del bol y la vertemos sobre la superficie de nuestra encimera, mientras nos arremangamos para terminar de amasar a mano e integrar bien toda la harina. Mirad cómo tiene que estar la masa justo al sacarla del bol…

galletas de mantequilla perfectas

Ya para terminar, vamos a partir la masa en cuatro partes, y cada una de estas partes la vamos a estirar entre dos hojas de papel de horno, dejándola con un grosor aproximado de 1cm. Así la guardaremos en la nevera bien planita.

El truco para que las galletas no se deformen es que la masa esté lo más fría posible, así que conviene tenerla en la nevera un mínimo de 2-3 horas, bien estirada. Si vas con prisas, siempre puedes meterla 30 minutos en el congelador.

galletas de mantequilla perfectas

Cuando la masa se haya enfriado, simplemente tendremos que sacarla de la nevera o el congelador, quitar el papel de encima, y con el cortador que hayamos elegido cortaremos las galletas. Estando la masa tan fría, no nos costará apenas nada pasarlos a una segunda bandeja (con un papel de horno puesto) donde las vayamos a hornear. Esa bandeja con todas las galletas cortadas la volvemos a poner en la nevera, para que las galletas recuperen el frío que han perdido, mientras calentamos el horno.

¿Y qué hago con los recortes?

No, no los vayas a tirar… Júntalos todos, hazlos una bola y estira de nuevo la masa entre dos hojas de horno. Llévala a la nevera unos 20 minutos (como ya estará medio fría, no hace falta que esté mucho más) y después sácala de nuevo y a cortar, así hasta que la termines toda.

galletas de mantequilla perfectas

Para hornear las galletas, encendemos el horno a 170ºC, con calor arriba y abajo, sin ventilador. Una vez esté caliente, metemos las galletas en él y las horneamos durante 10-12 minutos, hasta que empiecen a dorarse. Ten cuidado no se pasen, es preferible que las saques un poquito blancas y después, con el horno ya apagado y a medio enfriar, las metas para que se terminen de cocer con el calor residual. Así siempre te quedarán unas galletas perfectas y apetecibles.

También hay quien prefiere hornearlas 8 minutos, sacarlas 2 minutos del horno y volver a meterlas 2 minutos más… así se corta el horneado y los bordes quedan de color uniforme con la base de la galleta. ¡Haz la prueba y elige tu mejor método!

Una vez horneadas, las sacamos del horno y esperamos un par de minutos, pues en ese momento estarán muyyy blanditas y podemos romperlas. Después las pasamos a una rejilla, con ayuda de una espátula. Las ponemos en la rejilla porque así el calor circula alrededor de toda la galleta, enfriándola más rápido y evitando que se forme humedad, lo que podría reblandecerlas… seguro que te ha pasado alguna vez y sabes de lo que hablamos 🙂 Pues la manera de evitarlo, es colocando nuestros dulces calientes sobre una rejilla, y dejarlos sobre ella hasta que se enfríen por completo.

Ahora sí, vamos a dejar enfriar las galletas y en el próximo post, veremos cómo decorarlas… ¡más fácil todavía, ya verás!

 

¡Sólo nos queda desearte #happybaking!

 

 

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