En muchos lugares del mundo, los postres son consumidos de tantas formas y momentos que resulta abrumador hablar de ellos la mayoría de las veces. Tratar de describir el sabor de un postre suele ser difícil por una razón en particular, el hecho de generar tantas endorfinas producto de consumir un alimento que produce tanto placer impide concentrarse hasta al monje más disciplinado.

Hablar de un cerrajero y relacionarlo con la repostería podría parecer un absurdo. Pero, viéndolo desde el panorama artístico, ambos son unos pacientes maestros que han desarrollado técnicas únicas tras aprender las reglas básicas.

Un favorito en el mundo de los postres es la clásica tarta de queso, que está hecha a base de queso crema. Pero, ¿qué pasaría si te digo que es posible preparar una aún mejor solo con 4 ingredientes?

Trasfondo

Hay momentos en que deseamos comer algo dulce, pero que no sea tan abrumador. ¿O no es así?

Para nadie es un secreto que comer una tarta de queso es una de las experiencias más reconfortantes para los comensales. Su textura única, sedosa pero firme, permite que el bocado se deslice por la boca liberando su contraste de dulce, ácido, y salado, que nos hace enloquecer.

Una tarta de queso puede ser un postre sencillo pero que esconde un potencial increíble, así como versatilidad. Pues, en principio, una tarta de queso es la unión de una masa quebrada, que viene cubierta por una mezcla que posteriormente se enfría; aunque hay otras personas que las preparan horneadas, o incluso a vapor como las preparan en Japón.

Ingredientes

  • Molde 18cm. Si es alto, mejor.
  • 500gr de yogur griego. Mientras más cremoso, mejor.
  • 3 huevos.
  • 40gr de almidón de maíz.
  • 150gr de azúcar (o su equivalente en endulzante natural).
  • Mantequilla suficiente para untar el molde.

Preparación

La masa puedes prepararla batiendo a mano, o con ayuda de una batidora eléctrica. No te preocupes por eso.

Primero, vertimos todo el yogur griego en un recipiente.

Luego, quebramos los huevos uno a uno. Te sugerimos hacerlo en un envase aparte, porque si algún huevo pudiera estar dañado podrás descartarlo de inmediato sin correr riesgos de caigan en la mezcla. Una vez hecho esto, incorpora los huevos al envase donde está el yogur.

Acto seguido, añade el almidón de maíz y el azúcar.

Bate todos los ingredientes hasta obtener una masa homogénea y con textura cremosa. No es necesario batir durante mucho tiempo, la idea es mezclar los ingredientes tratando de incorporar la menor cantidad de aire posible.

Ponle una tapa al envase, y déjalo reposar en el refrigerador. Paralelamente, precalienta el horno encendiendo ambos niveles (si tu horno es de un nivel, es lo mismo) a 175°C.

Unta el molde con mantequilla, asegúrate que no quede un solo espacio sin untar pues esto hará más sencillo el proceso de desmoldado de la tarta.

Por último, vierte la masa refrigerada en el molde y métela en el horno durante 40 minutos o hasta que tras pincharla con un cuchillo este salga limpio.

Dejar que se enfríe a temperatura ambiente, y luego refrigera en un envase con tapa para que repose.

Importante:

  • Tener en cuenta que durante el horneado la tarta se levantará, pero luego volverá a reducirse.
  • Debes tener la tarta a temperatura ambiente antes de servir.
  • Puedes decorarla con crema batida y frutas, o chocolate.

Por admin

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